La salud financiera, tanto personal como empresarial, es el motor de la sostenibilidad económica. En el contexto peruano, un descuido en las finanzas no solo compromete la estabilidad del bolsillo, sino que activa una serie de consecuencias legales, tributarias y crediticias que pueden ser difíciles de revertir. Identificar a tiempo las señales de alerta permite adoptar medidas correctivas antes de caer en escenarios críticos como la insolvencia o la cobranza coactiva.
El riesgo del endeudamiento sin planificación
Un incremento constante de deudas sin un análisis realista de los ingresos es la primera bandera roja. Muchas personas cometen el error de utilizar créditos para cubrir gastos corrientes, ignorando lo estipulado en la Ley N.º 28587 (Ley Complementaria a la Ley de Protección al Consumidor en Materia de Servicios Financieros). Esta normativa establece el principio de transparencia y responsabilidad, lo que obliga al usuario a evaluar con rigor su capacidad de pago antes de firmar cualquier contrato. Ignorar este balance no solo genera estrés financiero, sino que contraviene los lineamientos de endeudamiento responsable promovidos por la SBS.
Morosidad y el peso de la ley civil
El retraso recurrente en el pago de préstamos o tarjetas es un indicador claro de desequilibrio. Más allá de afectar el historial crediticio, esta conducta tiene implicancias directas según el Código Civil Peruano, el cual establece que el deudor incurre en mora automáticamente al incumplir sus compromisos. Esto faculta a las entidades bancarias a aplicar intereses moratorios, penalidades e incluso iniciar acciones judiciales de cobranza que ponen en riesgo tu patrimonio.
Deudas tributarias y la presión de la SUNAT
La falta de pago oportuno de impuestos es una de las señales más críticas, ya que el Estado cuenta con mecanismos de recaudación muy rigurosos. De acuerdo con el Código Tributario (Decreto Supremo N.º 133-2013-EF), el incumplimiento de las obligaciones fiscales no solo deriva en multas e intereses, sino que habilita a la SUNAT a iniciar procedimientos de cobranza coactiva, lo que puede resultar en el embargo preventivo de cuentas bancarias o activos.
Falta de liquidez e indicios de insolvencia
Cuando una persona o empresa es incapaz de cubrir sus gastos esenciales sin recurrir a financiamiento inmediato, se encuentra ante una estructura financiera frágil. En el ámbito empresarial, este escenario es particularmente delicado, ya que la Ley General del Sistema Concursal (Ley N.º 27809) reconoce la falta de liquidez como un indicio de crisis patrimonial. Bajo este marco, el sistema ofrece procedimientos para ordenar el pago de obligaciones y proteger la viabilidad económica antes de llegar a una quiebra irreversible.
Dependencia de los fondos de emergencia
El uso continuo de ahorros destinados a contingencias para cubrir gastos ordinarios refleja una deficiente planificación y una peligrosa vulnerabilidad. Si bien el ahorro no es una obligación impuesta por ley, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) recalca en sus programas de educación financiera que mantener fondos de contingencia es una medida preventiva esencial para evitar el incumplimiento de obligaciones contractuales y mantener la estabilidad frente a imprevistos.
Desorden contable y riesgos de fiscalización
No contar con registros claros de ingresos y egresos impide la toma de decisiones estratégicas y genera contingencias legales graves. En el Perú, la normativa exige llevar libros y registros contables según el régimen tributario correspondiente. El descuido en este aspecto no solo dificulta la gestión financiera, sino que da lugar a sanciones severas conforme al Código Tributario, especialmente durante procesos de fiscalización donde el desorden es interpretado como una falta de transparencia.
La importancia de actuar oportunamente
Ignorar estas alertas solo agrava las consecuencias económicas y legales. La clave para la supervivencia financiera es la prevención: contar con asesoría especializada permite diagnosticar la situación real, reestructurar deudas de manera inteligente y asegurar el cumplimiento normativo a largo plazo.